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Iolo

Iolo es el restó que tendrías ganas de tener en la esquina de tu casa. Es amplio, luminoso, está puesto con mucho corazón y buenas ideas (= hermoso), tiene buenísima atención, una panera de lujo y el don de combinar ingredientes terrenales con recetas de los dioses. Posta, comí una ensalada en pleno invierno que me voló los estándares de sabor, textura y sorpresas. Amé. Y ni hablar del cuadrado de chocolate húmedo: es todo lo que uno se merece después de un largo día :)














Iolo
D: 25 de Mayo 107, San Isidro.
T: 4742-2899.
H: Martes a sábado de 9 a 20hs. Domingo de 11 a 20hs. Lunes cerrado. 







L’Artisan Taller de Pastas

Una casa de pastas artesanales que trabaja solamente con pastas hechas 100% al huevo y con sabores sorprendentes (¡y riquísimos!): raviolón de cordero al Malbec, estofado de tres carnes (catado, fascinada, y totalmente recomendado),  raviol de  calabaza con mascarpone (¡qué rico sos por Dios, te tranquilizás!), caprese, espinaca, raviol de verdura y pollo, y canelones de ricota, jamón y nuez, entre muchísimas más. También hay pastas secas con espinaca, tomate, calabaza, harina integral, tinta de calamar y tricolor; y panadería ADICTIVA (no se pierdan el pan de cinco semillas por nada en el mundo).












L’Artisan Taller de Pastas
D1: Arcos 3182, Núñez.
T1: 4701-9066 (Delivery sólo esta sucursal… Golazo para mí jajaja).
D2: Rodríguez Peña 1771, Recoleta.

T2: 4815-7841.


Artemisia




Comida saludable y súper sabrosa, buena onda, colores cálidos y una ambientación para sentirse como en casa. No se pierdan su Brunch (especialmente los pedacitos de salmón agridulce que trae), su panera y chipás son gloriosos, y vayan a tomar una de las primeras limonadas con jengibre que se sirvieron en Buenos Aires.






Artemisia (Gorriti)
artemisia@fibertel.com.ar
D: Gorriti 5996, Palermo.
T: 4776-5484.
H: Martes a sábados (desayuno + almuerzo + meriendas + cenas). Domingos (desayunos y almuerzos).

Artemisia (Cabrera)
artemisia@fibertel.com.ar
D: Cabrera 3877, Palermo.
T: 4863-4242.
H: Martes a sábados de 20:30 al cierre.



Green Eat


La calle Reconquista me gusta de punta a punta, y más ahora que está hecha peatonal y cada vez hay más lugares con onda, como Green Eat, que se asoma como toda una revolución visual cuando pasas la esquina con Viamonte…


La primera vez que vi a Green Eat entré de una, guiada por la zanahoria de una hermosa terraza en el medio de la vertiginosa ciudad. Ahí me encontré que no sólo te podés servir de comer paquetes ya armados muy pero muy bien presentados (¡aguante el packaging!), sino que además podés comprarte flores frescas, kokedamas, mini huertas para plantar en casa, cuadernos, miel en hermosos frascos de vidrio y tazas.












Y cuando ya estás sentado disfrutando tu desayuno, almuerzo o té, podés dejarte llevar por la am ambientación del lugar, hecha a medida de los más exigentes consumidores visuales. Las sillas, las mesas y mesones para compartir, los artefactos de luz, la gran estantería que escolta tu ascenso en las escaleras, los carteles indicadores del baño, los tachos de basura, los cartelitos que acompañan a las flores y plantas, ¡todo! Todo es un flash. Y la cerecita del postre es la muy buena onda de las chicas que trabajan atendiendo al público. Este no es un dato menor.








Entonces, ¿tenés hambre? Vas a comer. ¿Te acordaste que la señora de recepción cumple años? Le compras un ramo de flores. ¿Tu gran amiga del laburo acaba de cortar con el novio? Le llevás una kokedama (es amor instantáneo, reemplaza a cualquier perejil). ¿Te olvidaste de comprar el regalo de cumple grupal de un compañero? Lo resolvés con una taza y un cuaderno para que además deje de robarse tus hojas del escritorio. Green Eat es un lugar que resuelve (y resuelve muy bien) donde más lo tiene que hacer: en el centro del centro del centro del caos de esta hermosa y siempre sorprendente ciudad.




Green Eat
hola@greeneat.com.ar
delivery@greeneat.com.ar
D: Reconquista 690 + Uruguay 703, Microcentro, Buenos Aires
H: Lunes a viernes de 8 a 19hs.

Muchas más fotos Green Eat acá.



Comentarios de este post: tengo que cerrarlos porque hay un spam dando vueltas que deja comentarios a lo loco de cosas incoherentes, molestando al post y a la gente que ya comentó. Si querés dejar un comentario, podés escribirlo a almasingersings@yahoo.com :) ¡Gracias y buen día!

Mercado Boliviano de Liniers


El Mercado Boliviano de Liniers queda sobre la calle José León Suárez entre Ramón Falcón y Bosch (la primera cuadra desde Rivadavia es más de ropa y accesorios). Es muy fácil llegar y pueden aprovechar varías vías. La primera vez que fui me tomé el 34 en Oro y Av. Santa Fe (Palermo) y, como la línea es una de las Metrobus, llegué posta rapidísimo a la estación Liniers, donde terminan (y empiezan) varios colectivos. Para volver opté por el 21, que sale de ahí y bordea la General Paz. Ahí me bajé mucho más cerca de casa, en Puente Saavedra. También está el tren obviamente y, si van en auto, hay varias playas de estacionamiento en la zona. Nosotros lo dejamos en el epicentro del mercado boliviano, sobre José León Suarez.



Fui un día de semana y un sábado, y los dos momentos tienen su punto positivo. Si vas un día de semana la locura de gente disminuye sustancialmente. Podés caminar más tranquilo, preguntar sin apuro, comprar sin hacer cola. El sábado, al estar tan lleno de gente, cumple el rol de lo que te imaginás es un mercado boliviano autóctono, ¿y quién no quiere sentirse de viaje?


El aspecto general de este mercado es fantástico. Es muy limpio (aunque no encontré tachos municipales para tirar la cantidad de folletos curanderos del amor que te entregan), ultra colorido y los locales están tan lindos puestos que querés saberte de memoria todas las recetas de Juliana López May para saber qué comprar (saben que anda con blog nuevo, ¿no?). Es el Disney culinario, hay sabores concentrados en no más de dos cuadras y monedas.






El sábado compramos papines que estaban a $10 el kilo (son una banda) y mis viejos compraron ajíes locotos, que pican hasta el apellido en la cédula (de estos no me acuerdo los precios pero no estaban más de $6 el cuarto). El valor de las cosas amerita el viaje, pero sobre todo la diversidad, y la gente es muy amable.



Además de las verdulerías llenas de papines, batatas, mangos, jengibre y más, hay tiendas de especias, cereales y yuyos, entre otros ingredientes, almacenados en bolsas enormes de arpillera o papel. Esto es muy pintoresco y tu nariz se bate un duelo interno para sentir el perfume de todo. En una de estas mi vieja compró jugo de arándano, que acá marcha tan cotidiano como agua en un kiosco.  



También venden comida típica boliviana en puestos improvisados sobre la vereda. Yo estaba demasiado sacada con la cámara para probar algo, ¡pero qué bien olía todo!


En fin, la experiencia fue genial y será algo que se repita tantas veces quiera ponerle onda extrema a mis comidas. Vayan con efectivo, cuiden sus pertenencias (no nos pasó nada pero a mi cuñada Vicky –rubia de sangre holandesa- no pararon de decirle que esté atenta a su bolso), abran sus ojos y nariz, y juéguense a probar cosas nuevas.




Mercado Boliviano de Liniers
D: José León Suárez, entre Ramón Falcón y Bosch (se extiende poquito por esas calles también). 

  


La Fábrica del Taco


La presentación de Kekanto en Argentina no pudo llevarse a cabo en mejor lugar. La Fábrica del Taco es colorida al máximo, alegre con su música, auténticamente mexicana y además tiene un patio al fondo ideal para eventos. ¿Qué más le podés pedir a un lugar en verano?






Le podés pedir mesas de madera felizmente pintadas, banquitos para sentarte en plan descontracturado, murales en las paredes, barandas intervenidas y elementos del folclore mexicano para sentirte a 7.402 km de Buenos Aires (según Yahoo Answers).  





Todo en La Fábrica canta alegría, hasta las botellas de vidrio Coca Cola que pasaron a ser salseras en un abrir y cerrar de tacho de pintura. Divinas.



Divino fue el fluyo de comida que salió de la cocina hasta las mesas. Arrancamos con nachos y guacamole, todo delicioso. Seguimos con una pasta de frijoles fritos y queso, ¡y margaritas! Más nachos, algunos tacos que no llegaron a nuestra mesa, ¡más margaritas!, y nuevos nachos. ¡Y más margaritas!  (jajaja mentira, me tomé una sola y ya con eso estaba entonada).





El punto es que el lugar me gustó mucho, había buena vibra y un mar de gente desconocida tan buena onda que no hacía falta hacer rancho aparte con Barbie (mi compañera de emociones eventeras). Terminamos pasándola bárbaro, cenando con una pareja muy graciosa, ¡y más margaritas! ¡¡¡¡Ándale, ándale, ándaleeeeeee!!!!!




La Fábrica del Taco
D: Gorritti 5062, Palermo.
T: 4833-3534


Más fotos de La Fábrica del Taco acá. 


Alma Singer Take Me Out. Todos los derechos reservados. © Maira Gall.